Han sido muchas las críticas que han llovido a raíz de las declaraciones del diputado peledeísta por la provincia Puerto Plata Alfonso Crisóstomo, quien dijo a la clara lo que todos los funcionarios públicos piensan: la ley de libre acceso es peor que un pelo enterrado en el culo (disculpen el lenguaje, pero hay que decirlo como es).
Luego de que Crisóstomo hablo, de una vez todos sus “compañeros” se limpiaron las manos y dijeron que no comparten la opinión del “honorable” diputado, quien no quiere que los ciudadanos sepan a quien tienen nombrado “y ni se les ocurra pensar que voy a sacar a mi papá de la nominilla”.
Pero a pesar de que ahora aparezcan en la prensa alabando la Ley, la gran mayoría de los funcionarios públicos piensan igual que Crisóstomo, y actúan consecuentemente. O de ser así, ¿por qué se resistió la Cámara de Diputados a entregar su nómina en septiembre de 2008 cuando la pedimos utilizando la Ley de Libre Acceso? Johannes Kjellberg, con nuestro apoyo la solicitó como parte de un ejercicio de prueba a la Ley de Libre Acceso, y ni la Cámara de Diputados ni el Senado de la República, al igual que otras instituciones, se dignaron en entregarla. Sometimos el recurso de amparo, con la ayuda de Laura Acosta Lora, y desde diciembre estamos esperando un fallo. ¿Qué irónico no? ¡Quienes legislaron y votaron a favor de la ley se resistieron a cumplirla!
Y muy bonitas las declaraciones de Julio César Valentín, diciendo que no ve la necesidad de reformar la ley 200-04 y que apoya la transparencia. Pero a la hora del none, a la hora de entregar la nómina, se resistió a hacerlo.
Crisóstomo dijo las cosas como son. Ojalá y todos los empleados públicos fueran así de sinceros, para saber a la clara quienes son los que nos están representando.
La realidad es que la ley no se cumple en su totalidad (lo vivimos en carne propia) y declaraciones como esta demuestran la mentalidad del típico funcionario público dominicano que se cree dueño y señor de su cargo, sin saber que es un servidor del Estado, que nos responde a nosotros y que fuimos nosotros quienes lo pusimos ahí y todos nosotros podemos sacarlo de ahí si no cumple con las responsabilidades para las que fue elegido.
Es nuestra tarea cambiar esa mentalidad. Es nuestra tarea demostrarle y enseñarles a todos los Crisóstomos que andan por ahí que son servidores públicos y que como tal se deben a nosotros. Pidamos información, usemos la ley, que no es un favor que nos están haciendo, es su trabajo rendirnos cuentas.
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