El ministro de Deportes lo volvió a hacer, el Jay llegó al lugar donde millones de personas no pudieron: la boda real.
Previo a la boda ya habíamos advertido en Twitter que aunque no fue invitado lo más probable consguiría hacerse una foto… pero nunca nos cruzó por la mente que lograría llegar tan cerca: el Jay estuvo de ahí a ahí.
Los muchachos de Kedificil.com denunciaron una vez el gran talento que posee el Jay para figurear donde quiera que brille el flash de una cámara, pero nunca nos imaginamos que su capacidad fuera tan sublime.
Veanlo aquí.
El Jay presencia en primera fila el beso real
El Jay escolta a los esposos en la carroza real
Gracias a @bolivarsanchez por darnos una mano con el montaje.







abril 30th, 2011 at 11:10 pm
esa boda deberia tratarse como cualquier otra boda normal. La tremenda publicidad de esta lujosa boda a mi me incomoda mucho y la reaccion del mundo hacia este evento es preocupante. Toda pareja casada merece recibir felicitaciones pero no creo que debe tener tanta fanaticada y atencion. Esta tradicion de tratar a la “realeza” como realeza es vieja y un poco divertida para algunos pero su existencia en el dia de hoy muestra que la cultura occidental todavia contiene valores impuestos a la fuerza y creados para dominar. Las monarquias se basan en mitos y cuentos tristes. Los mitos por si solos no son manipuladores y hay algunos que se usan para mostrar que el acto de crearlos es el problema. Pero hay mitos venenosos vestidos de inocencia que sirven para subyugar y expandir una hegemonia cultural. Tanto lujo para celebrar algo que no tiene sentido en el mundo de hoy bueeeno
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