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Margó, la alumna aventajada de Leo

Posted on 25 abril 2011 by Paolah.

Este post tiene el único cometido de documentar un momento histórico en la vida política de República Dominicana (para los que llevan anotaciones): la primera dama rechaza ser candidata del partido de su marido.

Y tras varias semanas de silencio e incertidumbre (como le enseñó Leonel) ahora sí que se fue mamá y nos queda la duda de si tendremos que vivir, cual dejavú, el mismito drama de las elecciones de 2000. Agárrense que lo que viene es duro.

Aquí les dejamos el discurso íntegro de Margarita Cedeño, para que quede en los archivos del cibermundo.


Santo Domingo, República Dominicana

25 de abril de 2011

Dr. Leonel Fernández Reyna

Presidente Constitucional de la República

Presidente del Partido de la Liberación Dominicana

Dr. Reynaldo Pared Pérez

Secretario General

Partido de la Liberación Dominicana

Dr. César Pina Toribio

Coordinador de la Comisión Nacional Electoral

Partido de la Liberación Dominicana

Distinguidos compañeros,

Les extiendo un cordial y afectuoso saludo, y a través de sus personas, a todos los miembros del Comité Político y del Comité Central de nuestro Partido de la Liberación Dominicana.

Felicito al Comité Central de mi Partido por la forma civilizada, armoniosa y transparente en que ha seleccionado los precandidatos a la nominación presidencial, donde han sido respetados los derechos de todos sus miembros, pero, sobre todo, por haber entendido la voluntad del pueblo dominicano. Sin dudas, estuvo a la altura de lo que habría sido el deseo de nuestro fundador y guía, el Prof. Juan Bosch.

Permítanme manifestar la alegría que siento como mujer y como dominicana, por haber sido propuesta como la primera mujer precandidata presidencial por nuestro glorioso y prestigioso Partido de la Liberación Dominicana.

Me siento doblemente privilegiada, porque además, he sido presentada justamente por una mujer de trayectoria ejemplar, como es la profesora de siempre, Ligia Amada Melo, viejo roble del Partido y de la política dominicana, pero sobre todo, una mujer visionaria, que cree en la juventud y es una abanderada y defensora del sector más importante de este país: el de educación.

Una vez más, nuestro Partido ha hecho galas de organización y disciplina.

Por otra parte queridos compañeros quisiera compartir con ustedes y nuestro Partido, algunas reflexiones.

Mi candidatura es fruto del reconocimiento espontáneo de un trabajo desarrollado con amor, entusiasmo y tesón en favor de las familias dominicanas, y, sobre todo de aquellas menos favorecidas, quienes han encontrado en nuestro trabajo un hálito de esperanza y confianza en un mejor porvenir.

El pueblo dominicano reclama que sus dirigentes realmente los representen, que gobiernen por y para ellos, que vayan al poder a servir, no a servirse. Y eso es lo que hemos demostrado desde mi Despacho.

Humildemente, creo que hemos sembrado la esperanza y la dignidad de que otra política es posible.

He trabajado en sintonía con el pueblo, uniendo al sector empresarial, iglesias, ONG’s y medios de comunicación, en una verdadera jornada contra la miseria física y espiritual.

Como Primera Dama, entendí que mi papel tenía que ir más allá de asistir a actividades sociales y acompañar a mi esposo cuando se requiriese mi presencia; que no podía estar ajena a las necesidades del pueblo, ni permanecer indiferente frente a las adversidades que sufren día tras día los sectores vulnerables de la población. No podía ser insensible ante la inequidad que padecen las mujeres, el sufrimiento de los niños y la falta de oportunidades para los jóvenes. En fin, que debía trabajar para garantizar oportunidades de progreso para todos y todas.

Siempre he vivido y trabajado bajo la plena convicción de que todos podemos aportar desde el lugar y espacio que ocupemos, sea cual sea, siempre que tengamos voluntad, capacidad y compromiso y creo además, que la persona hace el cargo, no lo contrario.

Como Primera Dama joven y esposa de un Presidente brillante, inteligente, político de fuste, un estadista visionario, excelente comunicador y prestigioso líder nacional e internacional, tuve que vencer el gran reto de no lucir a su lado como una carroza o un elegante adorno. Y gracias a Dios, hemos salido airosos. Hemos creado un Despacho que trabaja y resuelve. Un Despacho que es ejemplo a seguir, aún teniendo que salvar miles de obstáculos que se presentan en el camino.

Gracias a un equipo de hombres y mujeres de servicio desinteresado, que han trabajado incansablemente, sin beneficiarse de las mieles del poder, he logrado conquistar un nombre dentro y fuera de mi país y me he ganado el cariño y el respeto de los dominicanos.

Siempre he trabajado para construir, creando, innovando, llenando espacios vacíos, satisfaciendo necesidades insatisfechas, muchas veces, por falta de visión o voluntad.

He extendido mi mano solidaria y llevado esperanza donde sólo había desilusión y desconfianza. Hemos rescatado de la delincuencia, del hambre y la pobreza a miles de familias dominicanas. He esparcido la semilla de la educación, el conocimiento y las modernas tecnologías, aún a las comunidades más remotas, en todo el territorio nacional. En fin, no se trata ahora de plasmar en estas líneas las memorias de mi trabajo frente al Despacho de la Primera Dama.

Mi intención es tan solo poner de relieve que mi único interés siempre ha sido contribuir a la transformación social de nuestro amado pueblo; y los hechos y los resultados están a la vista de todos. Ya que además, si algo hemos hecho en todos estos años, es trabajar con absoluta y total transparencia en beneficio de los más pobres, sin importar militancia política, porque siempre he sostenido que soy la Primera Dama de todos los dominicanos y dominicanas.

Todos los que han estado mínimamente cerca en estos siete (7) años, saben muy bien que, si bien mi esposo, el hoy Presidente Leonel Fernández y yo somos una pareja que nos amamos, creemos en la familia y compartimos una misma visión, y que él ha contado con mi apoyo y sacrificios siempre, no menos cierto es que cada quien ha sabido crear su propio espacio, con sus propias capacidades y sus propios logros.

La consideración que hoy recibo del pueblo dominicano se debe a mi trabajo junto a un equipo por el progreso, un ejército de ángeles del que me he rodeado. Nunca he usado la figura del Presidente Fernández ni para llenar estadios, ni para crear y abrir centros de capacitación, ni mucho menos, para enrolar una familia en extrema pobreza al programa Progresando, porque el 75% de ellos ni siquiera cuenta con la tarjeta de Solidaridad. Me he ganado la gente con trabajo, con amor, con sincera preocupación y ocupación por ellos, sin discriminar; siendo justa, responsable y solidaria, porque esos fueron los valores que entre otros, me enseñaron mis padres desde muy pequeña.

Con mi trabajo, he querido colaborar con la gestión de mi esposo, apoyarlo, acompañarlo, SUMARLE y contribuir a mejorar este país que tanto nos necesita a todos y todas. Mi único interés siempre ha sido contribuir a la construcción de una sociedad en valores y de un mejor país.

Yo creo en mi gente, creo en los dominicanos, creo que somos el pueblo más hermoso, sabio y trabajador y que en cualquier lugar, por recóndito que sea, podemos encontrar grandes talentos que sólo necesitan que se les brinde la oportunidad.

He trabajado para ampliar libertades y crear capacidades, para el verdadero disfrute de los tan socorridos derechos humanos, que ni serán derechos ni serán humanos mientras haya gente muriendo de hambre y mujeres y niños y niñas siendo explotados y maltratados.

Nací en un hogar en el que siempre se ha reverenciado la figura del Prof. Juan Bosch. Crecí en ese ambiente en el que sus ideas se convertían, con frecuencia, en objeto de conversación familiar. Como consecuencia de eso, desde que tengo memoria, siempre fui una apasionada seguidora de la orientación del fundador y guía de nuestra organización.

Luego, durante mis años de estudios universitarios, tuve la fortuna de contar entre mis profesores a destacados dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana, entre ellos, a ustedes tres, quienes fueron mis maestros, y sin dudas, contribuyeron a consolidar, aún más, mis convicciones peledeistas, por la sólida formación profesional y ética que contaban.

Mi primer voto, en 1990, fue por el PLD; y desde 1994 he estado involucrada en todas las campañas electorales y en todos los procesos del Partido, junto a sus hoy altos dirigentes, con modestia, sin protagonismo, pero con absoluta lealtad y firmeza. Desde 1996 he estado en contacto permanente y activo con las bases y la dirigencia del Partido y los compañeros y compañeras lo saben muy bien.

Creo en la necesidad de la participación activa de la mujer en la política, pero considero, que esa participación tiene que producirse en igualdad de condiciones que el hombre, no en calidad de subalterna o de figura decorativa.

Mi precandidatura es una candidatura de todos y todas, una candidatura que responde a la voluntad del pueblo y representa que, en definitiva, este país está listo para tener una mujer como Presidenta, desde hace muchos años. La discriminación debe ser cosa del pasado. Los puestos no se ganan por ser mujer, por ser esposa o por ser Primera Dama, porque al fin y al cabo los resultados dependerán de las capacidades. Y las mujeres hemos demostrado que podemos ser eficientes, honestas, responsables, armonizadoras, que tendemos a unir, nunca a separar. Las mujeres cuando estamos a cargo somos previsoras, planificamos, tomamos decisiones a corto plazo para resolver problemas de largo plazo, con sensibilidad y sentido humano, que es lo que se necesita en estos tiempos de barbarie, incertidumbre e individualismo.

Tal vez, por ese estilo de liderazgo que tenemos las mujeres, en todas las mediciones que se han hecho durante los últimos años, mi nombre siempre ha aparecido al lado y a veces por encima de grandes y respetables figuras del país, incluyendo los pseudos generales de la política. Aún sin que los encuestadores mencionen mi nombre, la gente, mi pueblo, me pone en el ojo del huracán y en muy buena posición, casi envidiable. Hemos visto, en los últimos meses como la gente ya externa sus inclinaciones y simpatías públicamente, mediante slogans, afiches, canciones, vallas, dibujos, poemas y todo tipo de manifestaciones, sin procurármelo ni motivarlas, pero las que agradezco y llevaré sinceramente dentro mi alma.

Queridos compañeros, todo esto ha ocurrido de manera espontánea, y hay que comprender, que como resultado de eso, se van creando vínculos afectivos y emocionales con las personas que van depositando su fe y confianza en lo que uno pudiese representar. Pero sobre todo, no deben ustedes pasar por alto, que esas personas significan un potencial caudal de votos para nuestro partido y que también tienen todo el derecho de exigir neutralidad con mi precandidatura.

A través de los años, se ha podido apreciar el rol cada vez más prominente que las mujeres han venido desempeñando en la escena política.

Hay mujeres que ya han sido o son jefas de Estado o de gobierno, y constituyen verdaderas fuentes de orgullo para sus pueblos.

Ahí tenemos los casos de Indira Gandhi, en la India; Golda Meir, de Israel; Violeta Chamorro, en Nicaragua; Mireya Moscoso, en Panamá; Michelle Bachellet, en Chile; Laura Chinchilla, en Costa Rica; Cristina Fernández de Kirchner, en Argentina.

Recientemente, en Haití la Dra. Mirlander Manigat, la esposa del ex presidente Leslie Manigat, fue candidata a la Presidencia de la República.

Así pues, la participación de la mujer en la política y el ocupar cargos de alta responsabilidad, es un fenómeno cada vez más extensivo en las democracias del mundo, y República Dominicana no debería ser una excepción.

Ahora bien, el viernes 8 de abril, el Presidente Leonel Fernández, pronunció una pieza que considero magistral e histórica, mediante la cual anunció su declinación a una nueva repostulación presidencial, y ha garantizado ejercer un rol de imparcialidad en el proceso electoral interno de nuestro Partido. Debo indicar que nada obliga al Presidente Fernández a ser imparcial en el proceso comicial interno de nuestro Partido. Si lo asume, es por su visión de liderazgo que le conduce a considerar que esa actitud es la más conveniente a los fines de mantener cohesionadas las filas del PLD.

Pero, en todo caso, no escapa a mi conocimiento, que hay algunos sectores que interpretan que con mi escogencia como precandidata presidencial, el Presidente Fernández lo que está haciendo es una maniobra política para tratar de obtener a través de mí, lo que en estos momentos, según esos sectores, no estaría en condiciones de conquistar por sí mismo: la continuidad en el poder. Así mismo, siendo yo la esposa del Presidente de mi Partido y de mi País, algunos dirigentes importantes del PLD entienden que lo más saludable para el Partido es renunciar a mi precandidatura para garantizar la neutralidad de los próximos comicios y no perjudicar a otros compañeros.

En otras palabras, que como un posible proyecto de reelección se veía impedido, yo era la fórmula alterna que él tenía para seguir en el poder. Nada más alejado de la verdad. Como decía Ortega y Gasset: “Nos enteramos de lo que pasa, pero nadie sabe lo que está ocurriendo.” Tengan la plena seguridad, que mi esposo, Leonel Fernández, no sería capaz de una acción semejante. Pero mucho menos, jamás yo podría aceptarla, porque sería algo indigno y contrario a mis valores y principios.

Creo, sinceramente, queridos compañeros, que como ciudadana, como mujer y como peledeista, me asiste el derecho, por mis propias condiciones, de participar como precandidata a la nominación presidencial de nuestro Partido. Mi relación matrimonial ni la de nadie en este país debe significar un impedimento o una limitante para postularse a un cargo, como tampoco debe ser un elemento de promoción ni de ascenso. Yo he demostrado que he trabajado y he ganado la simpatía de la gente por ese trabajo que he realizado y por cuyos frutos me conocen. No he salido a hablar, sino a trabajar. Por eso, tal vez en algo sí tengan razón, que soy una alternativa de poder, pero para el Partido, y también de cambio, de frescura, de renovación y de esperanza.

Yo no vine al Partido a dividir. Vine a trabajar para sumar, para construir, para crear, para ganar, para aunar esfuerzos y crear sinergias, para contribuir a sacar este país del atraso y lograr que la gente tenga mejores condiciones y más calidad de vida.

No creo que la Presidencia de la República sea mi fin último en esta tierra y no creo que tampoco haya predeterminados para asumir esa posición.

Se es Presidente no por imposición, sino por aclamación y votación.

Nunca he aspirado ese cargo. A mí me aspira una parte del pueblo dominicano, y como decía nuestro guía, mentor y líder Don Juan Bosch: “La mayor aspiración que un político debe tener es a que lo aspiren”.

Mi interés supremo es que el Partido se mantenga unido, gane las próximas elecciones y continúe dirigiendo los destinos de nuestro pueblo por senderos de paz y progreso, por el bien de las presentes y próximas generaciones.

Los que activa o pasivamente han impedido que el pueblo hable y decida, no podrán ser amados por él. No hay victoria sin libertad. Se equivocan los que creen que la unidad es más fuerte sin libertad y sin pluralidad. Ni el recelo, ni el temor, pueden ser garantías de futuro. Tampoco la desconfianza.

Promuevo valores éticos y morales porque creo en ellos y los practico. Tengan la plena seguridad que en mí tendrán siempre una militante, lista para servir, porque si hay algo que tengo claro es, que el que no vive para servir no sirve para vivir.

Consciente que sabe Dios y los que me conocen que nada de lo que hago y he hecho en mi vida ha sido por apetencias personales, y que no quisiera ser fuente de división en la organización que milito y a la que le he dedicado buena parte de mi vida y mi esposo también, DECLINO a la Precandidatura Presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Renuncio sin tristeza y sin rencor, convencida que esta decisión no es en vano. Que el capital de afecto y esperanza de hoy, será una semilla de futuro, mañana.

Aporto al PLD toda la simpatía y el afecto que he recibido y recibo constantemente de mi adorado pueblo, para que el próximo 2012 se pueda obtener una gran victoria.

Seguiré incansable con mi tarea de apoyo a las familias, a las mujeres, a los jóvenes, y a los más necesitados de la República Dominicana. Seguiré trabajando con responsabilidad, transparencia, equidad y pasión por la Nación. Llegará el día más pronto que tarde que cualquier mujer dominicana, sea cual sea su condición, estado y clase, si el pueblo lo quiere, pueda asumir los destinos de esta Nación.

Compañeros y compañeras y pueblo dominicano, siempre estaré de su lado y dispuesta a trabajar por ustedes. El futuro no está escrito.

A los que me han animado y acompañado, les abrazo.

A los miles de ciudadanas y ciudadanos anónimos que me han apoyado, les digo: doy un paso atrás hoy, para dar dos pasos adelante mañana.

¡Viva la República Dominicana!

Sinceramente,

Dra. Margarita Cedeño de Fernández

Precandidata a la Presidencia de la República y

Miembra del Partido de la Liberación Dominicana

1 Comments For This Post

  1. Asia R. P. Says:

    Totalmente de acuerdo con la exponencia. Doña Maggie es su mejor alumna y de hecho el trabajo de las urnas, cotejo de ganador y planillas computarizadas han sido magistralmente realizadas en el exterior gracias a la Junta Central Electoral…y que Dios se apiade de nosotros los RDominicanos en paises extranjeros y sin esperanza de volver a nuestra Quisquella La Bella.

    [Responder]

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