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Lo peor del terremoto de Haití

Posted on 18 enero 2010 by Viena DivaLuna

Desde el martes 12 de enero, después de las seis de a tarde, la red cibernética se ha llenado de consejos para salvarse en caso de un terremoto. Dicen en un correo, que aquellas medidas de colocarse debajo de mesas, marcos de puertas y sillas no es lo recomendable, porque supuestamente quien lo haga puede impedirle hasta su alma subir o bajar, según su comportamiento terrenal, pues incluso ella quedará cruelmente aplastada y no podrá moverse para tomar su “dirección religiosa”.

Se habla del “triangulo de la vida”, un concepto originado por Douglas Copp, un jefe de un equipo de rescate que ha basado su teoría en observaciones de edificios derrumbados por desastres naturales en Turquía. Él insta a colocarse en posición fetal al lado de cualquier objeto fuerte de manera que, al derrumbarse el techo, caerá soportándose entre el objeto y el piso, dejando un vacío triangular que “no afectará a la víctima”. Una premisa que muchos escuchamos y leemos con muecas de dudas, tomando en consideración que la ingeniería civil varía sus técnicas, principios y materiales de construcción en cada país.

“Los genios” que andan poniendo a circular el “Triangulo de la vida”, de reenvío en reenvío, olvidan hacer el análisis lógico de ¿cuál es la probabilidad de que si el techo colapsase va a caer de manera triangular? Perfectamente, el lado y la proporción del pedazo del techo que puede desprenderse puede ser justamente el que esté arriba de uno, y al caer, no pegará al objeto… y el triangulo pasará a tener el mismo misterio que el de la Bermudas. Por eso, me uno a que el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) considere el “Triángulo de la Vida” como un MITO, al menos, fuera de Turquía. Y, si analizamos que en Estados Unidos las edificaciones son hechas con materiales sumamente más ligeros que los dominicanos, entonces, aquí el triangulo aquel es un doble mito. Tampoco ninguna agencia ni expertos de renombre y prestigio corroboran la teoría de Copp.

Esa desinformación entre los miembros de una nación, de que sus autoridades, al igual que las nuestras, no cuentan con programas de educación que informen– de acuerdo a su clima, materiales de construcción, geografía, geología y demás– qué hacer en casos de desastres naturales como éste (que no tienen fecha exacta y predicciones como la temporada ciclónica) es uno de los puntos que más muertes provocaron en Haití.

Precisamente, no fue su magnitud 7.3 en la escala de Richter. No son los cadáveres en descomposición que hace 48 horas ya empezaron a quemar en cada esquina, frente a la vista de los ojos que escaparon de la muerte. No son los escombros de sus mal levantadas edificaciones. Y no es ni siquiera, que gente como yo, sin estar allí, lleva días espantando las lágrimas que se corren con frecuencia porque tampoco es posible dejar caer el parpado. Dormir es, para los que han seguidos los noticieros locales y CNN, la utopía de estos días. Lo peor del terremoto de Haití es cuestionarse si valió la pena luchar por la vida.

Dicen los periodistas amigos y conocidos que han cubierto esta lamentable noticia, que al llegar a Haití en las primeras horas se escuchaban voces de lamentos, de gente viva entre los escombros. Voces que, por no ser rescatadas a tiempo, se fueron desvaneciendo.

HaitiQuizás si los gobiernos de nuestras naciones plantearan con frecuencia un programa de alerta ante estos fenómenos, se hubiese podido establecer un orden de ayuda. A mí se me ocurre que antes de comida y agua, llegaran al otro día, rescatistas. Ellos, a la par de medicina y médicos. Sin embargo, la noticia del diario El Universal de que “en medio de la desesperación de ese pueblo, los cuerpos de rescate que llegaron de distintos países apenas comenzaron su organización para salir en busca de posibles sobrevivientes, tres días después del terremoto””, parte el alma.

Apenas 70 personas han sido rescatadas con vida, y ya vamos para una semana. Una niña cuenta, tras 97 horas bajo tierra, que las diez personas que sobrevivieron y se encontraban entre las ruinas junto a ella, fueron cayendo muertas una a una sobre sus pies. “La anciana del segundo piso se despidió: adiós, que me muero”.

El 13 de enero leí que el dominicano Ruddy Benet, hospedado en el hotel Montana de Puerto Príncipe, se comunicó vía mensaje de texto con amigos diciéndoles que estaba junto a un grupo de personas, aún vivas, bajo los escombros. Hoy, vi en CNN que apenas ayer, domingo, los rescatistas llegaron a salvar a una mujer que gritaba dentro de esa edificación. Me he cansado de googlear el nombre del criollo y no hay ningún tipo de noticias de que se rescató.

Pero Haití no tiene presupuesto para llevar un plan ni un programa para esto, suele ser lo primero pensado; empero, particularmente creo que a largo plazo se gasta menos, en todo los sentidos, cuando los ciudadanos manejan información. Esto debe servir de ejemplo al gobierno dominicano.

Haití es un pueblo histórica y políticamente golpeado, el más empobrecido de América y el quinto del mundo, antes del 12 de enero ya necesitaba ayuda. Para colmo, después de ese día la historia que parece renacer se apega, según los corresponsales de noticias, a carteles improvisados y a voces que, con letras y en todos los idiomas, la piden.

Por eso, sigo cuestionándome con fuerza si lo peor del terremoto de Haití es no poder discernir si lo mejor era luchar por la vida. En primer sentido, porque por supervivir, y no sentir que a ellos llega ese gesto de solidaridad mundial, la ayuda humanitaria; los saqueos y asesinatos por comida empiezan a ser comunes en la devastada ciudad. Pablo Ordaz, periodista del periódico español El País, ya reportó que el terremoto en Haití ya mata con arma de fuego. Ya con facilidad cualquiera es “ajusticiado” y asesinado, con la crueldad de que por el momento no hay autopsia, no hay derechos que respetar y todo cuerpo muerto es achacable al suceso que acaba de pasar.

Y en segundo, porque en los más intrínsico de mi ser, imagino que muchos preferían morir de un cantazo producido por un golpe del techo, que saber que se salvaron y que por falta de rescate, murieron o van morir, respirando polvo y que sus últimos minutos conscientes será/ fue con un corazón latiendo desesperado.


7 Comments For This Post

  1. una dominicana en Florida Says:

    Viena siempre te leo porque me identifico casi siempre con lo que escribes. Lei esto y me dolio el corazon. El sabado fui a un laboratorio en Fort lauderdale y la que persona q me atendio era una sra haitiana. Comenzo a hablar conmigo y a contarme lo que sus familiares le decian acerca de lo que estaba pasando. En un momento comenzamos a llorar las dos. Precisamente por lo ques estas diciendo. Miles de personas que sobrevivieron al terromoto pero q no puedieron ser rescatadas a tiempo. Ojala y de este hecho lamentable nuestro pais y todos los paises del mundo aprendan.

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  2. Amin Says:

    Muy bueno tu artículo..

    En cuanto a lo del triángulo, aquí en el trabajo lo reenviaron a través del correo interno del departamento de Comunicaciones. Yo, siendo una persona que no le gusta reenviar disparates me puse a averiguar sobre el tal Copp y encontré lo mismo que tú. No queda de más decir que le respondí al departamento de comunicaciones que dejaran de mandar informaciones de ese tipo sin hacer siquiera una investigación.

    Sobre lo de Haití, es una experiencia lamentable de la nuestro gobierno tiene que tomar nota para cuando suceda algo similar. No nos pasará igual, pero no estaremos muy lejos, porque carecemos de muchas cosas y dentro de ellas está la preparación y prevención de este tipo de emergencias.

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  3. Isabel Says:

    Excelente artículo.
    Sobre el Triángulo de la vida,su supuesta efectividad y lo que opinan sus detractores aquí tiene información de interés: http://www.perrosdebusqueda.com/noticias/viewtopic.php?t=3690
    Y sobre el tal Doug Copp: http://www.perrosdebusqueda.com/noticias/viewforum.php?f=85

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  4. felix hungria Says:

    hola viena soy felix hungria ,te acuerdas de mi,interesante articulo no habia tenido la oportunidad de leerte ,waaao que maravilla espero ser seguidor tuyo y donde encuentre tu nomber pondre mas atencion felicidades.

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  5. Dawin Says:

    Me ennobleció tanto leer este artículo, que sin haber ocurrido un hecho así de este lado de la isla ya siento pena por los míos. Dios nos reguarde!.

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  6. Mairelys Says:

    Muy cierto y como especie de reflexión has traido,despues de que ocurrió el hecho, ahora la preocupacion es como enfrentar una situacion similar si nos ocurre, por las noche me quedo pensando si ocurriera de nuevo esto, cuales medidas serian buenas a tomar en cuenta. Es una lastima que por falta de organizacion y de educacion, no se sepa que hacer y como enfrentar las circunstancias en caso de…

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  7. Tulio Says:

    Estoy lejos de la isla, pero desde acá parece que la ayuda humanitaria impedirá que las muertes post-catástrofe aumenten exponencialmente.
    Hay que esperar a ver como las instituciones haitianas se rearman y la comunidad internacional se hace partícipe, igual que como hicieron para armar Kosovo.

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