Admítelo. Te quillaba cuando en tu cumpleaños tu abuela se aparecia con un paquete de panties o calzoncillos, cuando tú tenías la mente hecha de que te iba a regalar el juguete que le enseñaste que salió en el periódico que vendían en La Novia de Villa. Tres semanas tirándole puyas para que se aparezca con ropa interior.
No te preocupes, que no eres ni el primero ni el último que sufrió con los regalos estrambóticos de la abuela. La última víctima fue el presidente electo Barack Obama, que recibirá nada más ni nada menos que una banqueta de tres patas, un espantamoscas y un escudo.
No, no es que la “abuela” (la doña no es en realidad abuela de Obama, sino que fue la tercera esposa de su abuelo paterno, Hussein Onyango Obama, que emigró a EEUU y del que desciende Barack) se está vengando por todos los años que Obama duró sin irla a visitar, ni siquiera mandarle una tarjeta de Navidad. Resulta que en la etnia luo, a la que pertenece Mamá Sarah, estos elementos son símbolos de poder.
Chulo hubiera sido si se aparecía con una lanza, como era su plan original, pero que por motivos de transporte no realizó. Obama haciendo su mente con todos los regalos a recibir, pero con los de su abuela se quedó con la mente echa. Así que ya sabes, deja de quejarte y dale mucho cariño a tu abuela, que si hasta el presidente de Estados Unidos recibe regalos “abuelísticos”, eso significa que nadie está a salvo.
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