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¡Un golpe a uno, un golpe a cada uno! ¿por violar la Ley?

Publicado el 22 Diciembre 2008 por Andiel

Por Nilo De La Rosa Jourdain

Hace algunas semanas, un anuncio de radio desafinó totalmente en el ambiente causando una hecatombe en mis pensamientos, justamente cuando degustaba de unos mis mejores momentos de calma y reflexión en estas semanas. Aquel buen día, salí de mi casa en horas de la mañanita rumbo a mi lugar de trabajo en ese entonces. Encendí el radio del carro, y de repente empiezo a escuchar un anuncio pagado por un par de “sindicatos” choferiles, (de los que tienen a este país en zozobra) llamando a la huelga por diversas razones.

Mientras el locutor iba mencionando los puntos por los cuales ellos se proponían lanzarse a la marcha y a la protesta callejera, yo hacía algún que otro ademán de aprobación o desaprobación sobre sus ideas. De repente, en medio de ese rosario de quejas, escuché lo siguiente: “…por los altos precios de las multas”. Y lo peor es que al final, de una manera soberbia, arrogante y altanera, finaliza el locutor diciendo: “en FENATRADO somos uno, ¡un golpe a uno, un golpe a cada uno!”

Casualmente, ese día sentía mucho orgullo por la capacidad que muchos ciudadanos tenemos para, no sólo respetar la Ley, sino para asimilarla y cumplirla por entender que es necesario cumplirla; también recordaba uno de los libros de Kant que me pusieron a leer los religiosos del colegio donde estudié en el que ese gran sabio decía que el hombre se hace cada vez más libre en la medida que voluntariamente respetaba la Ley y la asimilaba y no prescindía de tener un policía con una macana obligándolo a cumplirla.

“Montado” en esa nube de reflexión, orgullo y airecito sano de superioridad, me empeñaba en manejar mi vehículo mejor que nunca y mejor que nadie, impecablemente y respetando hasta la más mínima coma de la Ley de Tránsito terrestre. Me preguntaba fervientemente por qué rayos saqué 75 en el examen para la licencia hace unos años atrás si yo manejaba tan bien. El “progreso” me dije.

Pero me tropecé con el infeliz anuncio de radio aquel, y me sobrevino otro pensamiento que disipó, en cuestión de milésimas de segundo, aquella nube de felicidad en la que me encontraba levitando y, nada más me dije: “¡qué buen pendejo soy yo!” (Obviamente, no me faltó mencionar la palabra con que los dominicanos solemos iniciar este tipo de expresiones de desaliento).

A esa fecha creía que, al igual que la gran mayoría de mis conciudadanos, había perdido mi capacidad de asombro ante tantas barbaridades que ocurren en nuestro país. Pero me di cuenta de que aun me quedaba cierta capacidad asombro, al tener que escuchar a unos hombres que protestaban porque las multas, que se les impone por violar la Ley, están muy caras. Si Immanuel Kant hubiese escuchado ese anuncio se hubiese pegado un tiro en la sien  y sin pensarlo dos veces.

No podía creer que esos señores tenían las “branquias” (por no decir otra cosa) de protestar por el precio de una multa que se les impone al incurrir en infracciones a la Ley de Tránsito. Por cierto, una vez escuchado el fatídico anuncio, me llevé uno de esos “policía” acostado que son pequeños pero  que molestan bastante si se les cruza rápido. Ese golpe, me hizo caer en la cuenta de que lo que había escuchado no era una pesadilla, sino que era real y que me encontraba manejando como manda la ley, en un país en el que algunos “pendejos” se creen con el derecho de protestar por la sanción que se les impone al violar la ley.

Ciertamente, luego de reflexionar acerca de eso, me dije que los “pendejos” no son ellos (los choferes en pie de lucha), sino que “pendejos” somos aquellos que cumplimos la ley para que venga un “pendejo” AMET a multarnos por una infracción que sólo ellos la ven en su “pendeja” imaginación. Y de paso, pensé en escribir una biografía edición popular sobre Kant, y titularla “El pendejo más grande de todos los tiempos”.

Recuerdo que la multa de que se trataba la protesta asciende a un monto RD$800.00. Deberían de subirla a RD$10,000.00 y además pincharle las cuatro gomas, a ver si es verdad que van a seguir violando la ley y  protestando por las multas los verdaderos “dueños” del país.

Suerte que ahora siento más orgullo de ser parte de la masa “pendeja” de ciudadanos que creemos en cumplir con la Ley. Ciertamente ¡un golpe a uno, un golpe a cada uno! ¡Un golpe a la Ley, un golpe a cada uno! Primera vez que veo que ser un “pendejo” equivale a ser educado, honorable, cívico y patriota.

*El autor es estudiante de término de Derecho en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).

1 Comentarios para este Post

  1. jose dijo:

    Y mas ahora con lo del indulto. Pasa por pendejo el ciudadano que anda por el librito… Nose donde llegaremos…

    [Responder]

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