Durante nuestra jornada de limpieza de playas, en Juan Dolio Beach, nos topamos nada más y nada menos que… ¡con el desayuno escolar! Bueno, no entero, sino con la leche. ¡Ay la leche! Esa que le costó el puesto a Alejandrina (entre otras cosas) y que ahora mata a los chinos. Esa por la que a Nuria y Huchi están siendo víctimas del atropello a la libertad de expresión. Ay la leche, quien la viera quien la viera… hasta en las playas contamina.
Las vacas nunca se imaginaron que ese líquido que le sale de las ubres iba a bailar en tantos mambos.










