COROTOS AJENOS
Marcos Peguero
Hace apenas unas semanas, mientras divagaba por Messenger, me topé con una amiga con la cual no había hablado en bastante tiempo. Las conversaciones entre personas que ya no tienen la misma confianza que cuando se conocieron tienen tendencia a ser rápidas e incómodas, esta no fue la excepción. Sin embargo, no fue lo incómodo de la situación lo que quedó plasmado en mi mente, sino su “nickname”, el cual contenía una serie de palabras que nunca había oído, pero que desbordaban lo que se podría llamar orgullo dominicano. Por supuesto mi curiosidad se manifestó en toda su plenitud y como todo un niño curioso que encuentra a sus padres haciendo travesuras y pregunta que a qué juegan, expuse mi inquietud a mi madre, quien resultó conocer todas las palabras en cuestión. Esto despertó en mi algo de interés en el pseudo idioma que antes había ignorado, así que, armado con mi curiosidad y un cuaderno de colegio, me dispuse a investigar y conocer nuestro complejo y florido pseudo idioma. Estos fueron los hallazgos:
(Foto: Iván Castro)









