Publicado el 07 Julio 2008 por Giloria


La gasolina está tan cara y el petróleo está dando tantos problemas, que al ver una jeepeta como esta puedo visualizar claramente decenas de ositos polares desprendiéndose de sus glaciares, como en el anuncio de MTV Switch. Pero al acercarme para ver mejor, me encontré con la sorpresa de que es un Híbrido, un vehículo que utiliza energía eléctrica y, en mucho menor medida, gasolina, para desplazarse.
Resulta que este gigante de la Toyota es capaz de brindar más de 600 millas por cada galón de gasolina, y a la vez provee un poderoso motor de 6 cilindros. Y para ayudar a los ositos, este vehículo ha sido clasificado como un SULEV (Super Low Emission Vehicle), o vehículo de emisiones bajas, en cuanto a Co2 se refiere.
De nada a la gente de la Toyota por la cuña gratuita, pero de verdad me sentí feliz al ver que ya están disponibles al público vehículos como estos. Y si usted va a comprar un vehículo, considere seriamente adquirir un híbrido. Sí, el precio es poco más caro que los demás, pero solamente al calcular lo que se ahorra de gasolina, es más que suficiente. Conchale, y a quién no le gustan los Ositos.
Publicado el 07 Julio 2008 por Paolah.
EL FENÓMENO

Yo me resistí a abrir un Facebook, de hecho, nunca lo abrí. Fue Gloria en contra de mi voluntad que hizo los trámites para que hoy yo fuera una esclava más de la herramienta virtual que ha conquistado al mundo. Todos se niegan al principio, pero Facebook termina seduciéndolos con sus encantos.
Puedo definir a Facebook como el lleva vidas por excelencia, un come boca virtual. ¿Cómo no saber hasta el último chisme de un amigo que hace 10 años que no ves cuando te lo ponen en tus narices? ¿Cómo no enterarte que esa tipa que siempre te cayó mal en el colegio terminó con su novio? Y para colmo finges no saberlo cuando te la topas en la universidad, no seas ridícula, todos saben que lo sabes. Sigue leyendo…
Publicado el 07 Julio 2008 por Luijo

Dieciseis segundos con la alarma de sobrepeso del ascensor sonando. Diecisiete personas en su interior, ninguna dispuesta a ceder y salir para esperar otro viaje. Dieciseis segundos en un silencio cómplice, que delataba su prisa y egoísmo.
Son entendibles las razones para no querer salir. Eran las 6:10 de la tarde en el edificio B1 de la PUCMM. Hora pico en la que los pasillos y salones están atestados de personas. Con 10 minutos de retraso, todos estaban ansiosos por llegar a sus clases. El salir implicaba probablemente retrasarse 5 minutos más.
Sigue leyendo…