El 3 de julio todas las primeras planas de los periódicos locales e internacionales, tanto impresos como digitales, estaban adornados por la noticia de que después de 6 años, 4 meses y 9 días, Íngrid Betancourt fue liberada.
Con 3 días de libertad, Íngrid conversó con el presidente Uribe de Colombia. El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, le mando a Colombia a sus dos hijos (Melanie y Lorenzo) y demás familiares en un avión privado del gobierno. Íngrid viajó a Francia y tuvo un encuentro con Sarkozy. El resto de los liberados (11 militares colombianos) retomaron sus vidas. ¿Y los contratistas estadounidenses? ¿Dónde están? Están en cuarentena en una base aérea de Texas. No es que tenga algo de malo, sino que resulta irónico y hasta chistoso que mientras los demás rehenes están con sus familiares retomando sus vidas, e Ingrid anda por el mundo hablando con presidentes… los tres estadounidenses los tengan como un virus Troyano. Sigue leyendo…










