“Estamos al borde de la quiebra”, dicen los empresarios del transporte a los periodistas mientras se desmontan de sus lujosas yipetas para reunirse con Diandino y Melanio, a mendigar ayuda. ¿Y qué pasa si no los escuchan? Huelga.
El país entero está a merced de ese grupo de empresarios que le tuercen el brazo a cualquiera. Escudándose con nombres de sindicatos y federaciones, dizque hablando en nombre de choferes, exigen lo primero que se le venga a la mente. ¡Y hay del que se le ocurra llevarles la contraria! De inmediato convocan una huelga y le complican la vida a los cientos de miles de ciudadanos que desean trasladarse.
¿Hasta cuándo seguiremos beneficiando y complaciendo a esos señores que sólo piensan en su beneficio? Un nuevo subsidio, que saldrá de tus bolsillos y los míos para congelar la tarifa de los pasajes. El FMI criticando duramente la política de subsidios, el Temo diciendo que no hay dinero para más subsidios, pero no importa, son los transportistas, hay que complacerlos.
Lo mismo hacen con la Chevron-Texaco. Porque la Chevron quiera cancelar sus contratos, hay que impedirles que transporten combustibles y hasta que no hagan lo que nosotros queramos les seguiremos boicoteando su trabajo. ¿Es que no hay seguridad jurídica?
No importan las leyes de libre tránsito, los acuerdos internacionales, los tratados… Todo pasa a un segundo plano porque los empresarios del transporte desean seguir cobrando. Y nadie se atreve a sancionarlos. Nadie defiende a nadie.
¿Hasta cuándo estaremos a merced de esos empresarios? ¿Quién tiene que verse afectado para tomar las medidas necesarias para el bien del país, no de 5 dirigentes empresariales transportistas? Opino que es suficiente, demasiado poder le han cedido a esas personas. El país no puede seguir a merced de los antojos de los choferes. No más por favor.









