Esta es una anécdota que salió hace un tiempo en un periódico del siglo XX titulado “El Eco del Pueblo”. Me pareció interesante y quise compartirlo con los fieles lectores de Ahí e’ que prende!
Un director de periódicos se ha suicidado, dejando escrita en su bufete la siguiente exposición de los motivos de tan seria determinación:
“No hay cosa más difícil que dirigir un periódico.
Si se pone mucho material sobre política, los suscritores se borran porque están hastiados de política: si se prescinde de política, dejanla suscrición porque el periódico es insípido y pesado.
Si se publican muchas noticias, el público se disgusta, porque die que son mentiras: si se omiten, dicen que los lectores que se suprimen para ocultar al pueblo la verdad.
Si se ponen chascarrillos y gacetillas jocosas, dicen que uno es un payaso: si se omiten, aseguran que el periodista es un viejo fósil que huele a sacristía.
Si se publican artículos originales, dicen que no valía la pena ocupar espacio con ellos, habiendo tanto bueno que copiar: si se copia, dicen que uno escribe con pluma de ganso.
Si se ataca a una colectividad, o a un personaje, me llaman gorsero: si alabo, manejado de insensato, parcial y vendido.
Si inserto algún artículo agradable a las señoras, los hombres hechan pestes contra el periódico por superficial e insuslso: si se dejan las variedades, se borran de la publicación porque carece de ameneitdad.
Si hablo bien del Gobierno, dicen que no puedo hacer otra cosa, y que estoy buscando empleo: si mal, me llaman traidor y enemigo de órden público.
Si escribo en sentido liberal, me califican de demagogo: si en sentido conservador, de retrógrado y ultramontano.
Si voy a la iglesia, me tachan de hipócrita: si no voy, de ateo, y piden que mi periódico es indigno de entrar en casas de gentes virtuosas, y lo excomulga el cura.
Si aplaudo un acto me llaman pastelero: si lo censuro, me tratan de villano.
Si permanezco siempre en el escritorio, dicen que me he ehcho demasiado orgulloso para mezclarme con la gente: si visito, me califican de intruso y de holgazán.
Si pago puntualmente mis cuentas, me dicen que me estoy enriqueciendo a espensas del público: si no las pago, dicen que soy un tramposo.
Me suicido, pues, para librarme de tantas calamidades.”










Junio 16th, 2008 en 4:12 pm
Que maldito Lio!!!
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