Agonía del Río Nigua Parte 2
COROTOS AJENOS
Ernesto Guzmán Alberto
El río Nigua sigue desvaneciéndose (Primera parte)…
He escuchado durante toda mi vida acerca de la constante depredación ejercida sobre los recursos naturales de nuestro país, principalmente aquellos no renovables. Todavía me resisto a imaginar lo predecido sobre la escasez del agua en el mundo, que posiblemente será génesis de conflictos bélicos de gran alcance internacional. Las cuencas hidrográficas quisqueyanas tienen la peculiaridad, de que a lo largo de su historia han sido presa de malhechores, quienes usufructúan indiscriminadamente y sin control alguno, los recursos mineros de estas cuencas fluviales. El río Nigua, uno de los principales de la vertiente sur, ha sido sujeto y objeto de los crímenes medioambientales más dañinos y desastrosos que mente alguna pueda imaginar. Cuando se lacera la naturaleza, se atenta contra la humanidad; indudablemente, la avaricia del hombre terminará con el mundo.
El río Nigua ha quedado plasmado en la historia por varios acontecimientos, tales como el ser la vertiente hidrográfica que servía para la producción de caña de azúcar en los ingenios Diego Caballero, San Gregorio y Boca de Nigua, lo que sirvió de instrumento significativo para el desarrollo de la industria azucarera colonial; asimismo el Nigua fue balneario en su infancia del generalísimo Rafael Leonidas Trujillo, posteriormente de militares invasores del 1916, e incluso su cauce motivó al asentamiento de poblados en sus cercanías. Cada día más se aprecia el constante desvanecimiento de su cauce, y ahora más, cuando no es posible ni siquiera notar sus venas. Hoy por hoy, el Nigua sigue desvaneciéndose paulatinamente, sus aguas han de ser sumisas para los inescrupulosos maleantes que sustraen sus riquezas naturales, bajo la complicidad mediática del pueblo y las autoridades. Sus errores fueron poseer un recurso natural codiciado por un sector económico en auge, su cercanía con la capital de la República y al igual que los demás ríos, estar localizado en un país en el mundo donde no se aprecia lo que se tiene, donde el medio ambiente se explota ferozmente como medio de producción económica, donde la naturaleza nunca encontrará padrino sincero, garante de su esencia.
No cabe duda de que la extracción de materiales para la construcción es uno de los factores que han desvanecido el Nigua. Tal y como transcribió Felix Servio Ducoudray en su Biografía del río Nigua, una conversación sostenida en una excursión al sur con el Dr. Marcano, quien expresó “que no había que ir muy lejos para conseguir toda la arena que se quisiera, sin necesidad de acabar con ningún río. Porque desde Jaina hasta San Cristóbal todo eso es una gran mina de arena”. Esto comprueba que se conoce desde hace mucho tiempo, la innecesidad de socavar el río, desmantelar su capa de filtro y mantel, para obtener susodicho mineral. ¿Se puede reprimir el bien común por el de unos comerciantes en busca de riquezas personales? ¿Se puede permitir una extracción desmedida y sin ningún tipo de estudio, ni control, que tenga por objeto el “desarrollo del país” en base a esta irracional actividad? Indiscutible es que el hombre sea el más cruel depredador de la naturaleza, igualmente que la forma en la que se realizan las extracciones de éstos materiales, convierte la misma actividad en la más irresponsable de todas las ilegalidades medioambientales.
Continuará…
Ernesto Guzmán Alberto
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