COROTOS AJENOS
Mi tío Carlos me pasó el siguiente artículo de opinión de un autor costarricense que describe una realidad que viven en su país, pero que sucede tal cual en la República Dominicana. Está sumamente interesante, por lo que les invitó a leerlo.
¡Mi´jita, firme aquí, yo después le explico! Por Walter Antillón para el periódico Correo del Oeste, Costa Rica
En el pasado de nuestros países era normal que los maridos, a quienes se atribuía la posesión del saber mundano, emprendieran negocios que involucraban bienes de sus esposas; de manera que en algún momento se hacía necesario que ellas firmaran documentos que implicaban fianzas, prendas o hipotrecas en respaldo de los empreños asumidos por sus consortes. Y solía ocurrir que el asunto les tomara por sorpresa: un buen día, acabada la cena, el marido aparecía con unos papeles, explicaba a su media naranja la urgencia del caso y remataba con la consabida frase:
¡Mi´jita, firme aquí, yo después le explico!










