Dios y la Cocacola
COROTOS AJENOS
Sugel Gamal Michelén | sugelgamal.blogspot.com
A veces, cuando miramos hacia atrás, descubrimos que viejas prisiones, eran patios de recreo, comparadas con las nuevas condenas a las que nos imponemos. El ex drogadicto casado, seria un ejemplo. En otra época un poco menos higiénica, los hombres tenían una libertad que no entendían ni conocían. La libertad de elegir. Las opciones eran mas escasas y la inmensa religión no permitía conocerlas, pero con solo estar en la nomina de una compañía mercante podíamos conocer el mundo sin visas ni paranoias. La verdad podía, todavía, ser adivinada y supuesta, nada era empíricamente cierto y por lo tanto, la imaginación era filosofía. Y la filosofía era todo.
Archivado bajo: Corotos Ajenos, Reflexiones













