Hoy volví al pasado
No soy muy buena en esto de las reflexiones y los cuentos, pero siempre es bueno compartir experiencias con otros. Sepan que en este blog no acostumbramos a narrar experiencias personales, pero a lo mejor ésta les puede servir. Como dicen que no hay regla sin excepción, consideren este post su excepción.
Hoy volví al lugar en donde he pasado la mayor parte de mi vida. Allí donde conocí a los mejores amigos, los profesores más dedicados, y donde aprendí las lecciones más valiosas. Ya te imaginarás que hablo de mi colegio.
Mientras caminaba por el pasillo en donde pasaba mis recreos, me vi allí sentada, riendo, haciendo coro con mis profes. Hasta me dieron ganas de echar una lagrimita, pero me aguante. Se sentía como que había pasado mucho tiempo, cuando apenas han pasado dos años.
Y debo admitir que me dieron unas ganas terribles de volver a esa época tan feliz de mi vida, y no es que ahora no sea feliz, es que mientras más uno crece, crecen también las responsabilidades y obligaciones.
Todo esto para decirles que disfruten cada etapa dándole el valor que merece. No hay sentimiento más terrible que el arrepentimiento, haber querido hacer algo que no hiciste, haber disfruto más… Que este post sirva para que aprendas a disfrutar cada etapa de tu vida, y que en cada una haga las cosas con pasión y dedicación, sino ¿de qué sirve hacerlas?
Dedicado a esos años inolvidables de adolescencia…
Imagen: Fuente externa
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Que bueno es recordar !!!… a mi me paso lo mismo cuando visite mi antiguo colegio del cual sali hace ya 10 Años !!!! el tiempo vuela… caminar por el patio, ver a los profesores (10 años mas viejos)… los directores, ver aquellas remodelaciones que antes apenas eran ideas…..
Estoy 100% de acuerdo contigo, es una de las mejores epocas de la vida, y los amigos de verdad salen de ahi….
Mi queridisima Paola:
Quien podria olvidar los momentos en ese pequeno joyo de nosotros. Cada chisme, cada San Valentin, cada dia de colores, cada clase con Luis Martinez, Ali o Mr. Emgi.
Desde la libreria en la endemoniada casita con los libros mojados de Isaura, hasta cada miercoles de pescado. Las mil y una facturas dentro de los casilleros y el famoso slogan del Cutusol. Desde las sillas que volaban por las ventanas hasta los casilleros volteados.
Y aunque no quisiera volver, me toca admitir, que el sitio me dejo buenos recuerdos y grandes amigos.
Te quiero.
Avisame cuando vayas a volver, pero asegurate que haya comida buena.