Parece que los ciudadanos dominicanos no conocemos ninguna otra forma de protestar que no sea realizar paros. Todas las semanas se leen en los periódicos que tal o cual institución u organismo está en huelga. Desde los médicos hasta los bomberos, pasando por los transportistas, siempre están en una huelga constante.
Lo triste y lamentable es que quienes se ven perjudicados por estos paros no son quienes pueden atender a las demandas que realizan. Es el pueblo, los ciudadanos que consumen y demandan los servicios de las instituciones que llaman a la huelga los que deben pagar las consecuencias de los paros.










