A.M. – Conversiones
Publicado el 29 de Marzo de 2008 por Luijo
COROTOS AJENOS
El siguiente escrito de Inés Aizpún, subdirectora de Diario Libre, presenta una opinión brillante sobre el papel de la fe en la vida personal. No les digo más para no condicionarlos. Leánlo…
Era difícil imaginar que avanzada ya la primera década del siglo 21, la religión iba a tener un resurgir tan intenso. La Humanidad -por lo menos Occidente- avanzó a pasos de gigante cuando aprendió a separar lo divino de lo mundano. Las guerras de religión eran cosa de un pasado muy remoto. Ahora determinan el orden mundial.
En la vida diaria también es notorio el auge de los movimientos religiosos. Hay conversiones que parecen ataques de hipo. Son repentinas, sobresaltan, hacen ruido. Las hay tan dramáticas que preocupa el equilibrio psicológico del amigo convertido. Hay entrevistados a los que no se les puede preguntar ni la hora porque cada respuesta es un versículo. Amigas con las que apenas se pueden intercambiar confidencias sin recibir la correspondiente dosis de salmos. Matrimonios que se alejan al haber encontrado uno de ellos un camino monopolizador en su iglesia. Hay conversiones tan explícitas que incomodan al interlocutor, y otras militantes que invaden la privacidad de los demás, imprudentemente. Hay conversiones que rayan en la superstición y que levantan una muralla en torno al creyente que lo enajena de la vida cotidiana.
Hay también conversiones que iluminan con alegría serena y profunda y otorgan una nueva visión del mundo y de su trascendencia. Son las que infunden la tranquilidad de espíritu que todos buscamos y que regalan al afortunado una nueva manera de entender, ver y estar en el mundo (éste y otro). Estas conversiones no chirrían ni se exhiben gritonas, son maduras, discretas y enriquecedoras. Son… envidiables.
Tomado de Diario Libre.com










