
Mientras transitaba en un taxi que me trajo a mi lugar de trabajo , empecé a dialogar con el taxista sobre lo cargado que está el transito y todo el tiempo que se pierde en tapones. El me contaba que por eso prefiere “taxear” de noche, pero que como está la cosa, no es seguro. Resulta que un compañero de trabajo de él, la unidad 106 de Apolo Taxi, el chofer fue asesinado en una cabaña al responder a un servicio solicitado por una pareja, la cual recogió en las inmediaciones de la universidad UTESA, y dejó en una cabaña. El taxista entró con la pareja a la cabaña y fue asesinado (desconozco los detalles del hecho, busqué en Internet y no consigo mayores detalles, si alguien conoce alguna información deje un comentario por favor) y la pareja asesina abandonó el lugar robando el taxi.
Al escuchar este relato mi reacción fue pensar otro hecho delictivo, uno más. Y me pase el resto del camino pensando por qué ya no me sorprendía saber que habían asesinado a alguien. Mi conclusión, distante de ser brillante, se resumió en que los niveles de criminalidad actuales son tan altos que ya vemos como normal vivir con miedo, salir pensando, ¿es hoy que me van a robar?, tener que vivir con alarmas en nuestros vehículos, bastones y Mul-T-Locks, privándonos de salir de noche y regresando a nuestros hogares con precaución, evitando exhibir joyas y accesorios, temiéndole a los motores, limitando nuestra manera de vivir.









