El problema de los tapones en las calles de Santo Domingo es desesperante, pero más aún cuando todos los santos días tienes que chuparte uno para llegar al sitio que pretendes. En la fotografía de arriba el tapón no se aprecia bien, pero siendo totalmente sincera con ustedes, debo decirles que eso que a simple vista parace un “taponcito” sin importancia, tenia un tramo de la Av. Lincoln literalmente intransitable, con decirles que tuve que dejar mi vehículo por ahí para llegar a pies a donde iba.
Si me preguntan qué originó el tapón, les tengo una respuesta: un colegio. Se trata del colegio St. George, y digo el nombre sin temor alguno porque la información que en este post emito es totalmente verdadera y no contiene ningún tipo de manipulación. El caso es que cuando llegué a donde iba le pregunté al que estaba “dirigiendo” a los vehículos para “evitar” congestión del tránsito, que cuánto le había costado la calle al colegio porque yo tambien quería un pedazo, el señor, muy descaradamente, me respondió: “entra a la oficina y pregunta”. Es cierto que el portero no tiene la culpa, pero tampoco yo, y creo que corresponde a las autoridades de ese colegio idear un sistema de salida sin perjudicar a los vecinos del lugar.
No sé nada de leyes, pero creo que es más que obvio que causar un desorden de tal magnitud en la vía pública viola las reglas y debe ser penado. Los vecinos del lugar han enviado cartas tanto a las autoridades del colegio como a las de transporte, ¿y el problema? bien gracias. Entonces me pregunto yo: ¿qué padre que quiera inculcar valores a su hijo y enseñarle a respetar las leyes, lo inscirbe en un colegio donde evidentemente no se cumplen las reglas, no se respeta al prójimo y se incita al desórden público?
Y por último, quisiera terminar dejando abierta mi inquietud: ¿dónde se compran las calles? Porque aparentemente ese colegio compró la calle y yo también quiero mi pedazo. Sino, entonces ¿porqué se creen los dueños de la calle?
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