5 Minutos
“¡Estoy harta! ¡La muñeca ya no se me mueve!” le dije, adolorida. “Vamos… sólo necesitas 5 minutos”, respondió. Lo miré con ojos grandes y cansados, pero esa sonrisa aventurera logró convencerme. Lo seguí sin hacer ninguna pregunta: de cualquier manera no me las respondería y así evitaba pensar las cosas demasiado. [...Sigue leyendo]

