
Viena Divaluna, más criolla que una cigua palmera. Periodista-bailadora acusada por algunos como “poco normal”. Ni gorda ni flaca, pero más gorda que flaca. Y aunque adelgace, y tenga un aspecto normal ella sabe que nunca será normal, porque esforzarse por ser normal no es normal, es raro. Es una actriz frustrada que, a sabiendas de que si duraba cuatro años estudiando actuación en Bellas Artes iba a morir de hambre, se decidió estudiar Comunicación Social. Se graduó con honores, vaina que no le ha servido de nada. Ha trabajado para diversos medios impresos, ha hecho comerciales radiales, ha trabajado en programas y canales de televisión y también en publicitarias.
En una manera de hacer que su deseo de actuación no quede en frustración ha trabajado en series y dos películas criollas, en las que han salido partes de su cuerpo como una oreja, un dedo, una imagen borrosa. Desde que se decidió a dejar de arrodillarse frente al Santísimo y dejar de darles las gracias a los creadores del desrizado y aceptarse como caribeña y descendiente de africanos que es, lleva la cabeza llena de trenzas.
Actualmente, trabaja en la revista Estilo|s del Diario Libre haciendo crónicas de eventos sociales, pero de una manera inusual y creativa. No le hablen de música fresita. Ella es mambera. Gusta de todo lo que sea remenear esas caderas, incluyendo que baila Belly Dance. Sufridora desde enero de 2009 cuando se fuño un pie, de mil males; desde entonces es bailadora coja, pero feliz; criticona de cómo un puente construido de concreto ha creado un puente mental entre los dominicanos que creen que el mundo sólo llega a la Lincoln, y que todo lo que indique cruzar elevados y puentes de Santo Domingo hacia Santo Domingo este debe ser visto con cara de asco.
También es empresaria. Junto a dos socios está creando la web más criolla y divertida que viene a erradicar los chichos y “cuerpos de yuca” de la ciudad y educar sobre fitness y nutrición. De tanto usar la computadora es paciente nueva de miopía. Acusada de que la normalidad y su personalidad un día se odiaron y cada una le dijo a la otra “vete al diablo”. Además está en proceso de lanzar su firma, en la que ofrecerá todos los servicios de Comunicación Integral.
No le hablen de alabar lo extranjero. Aunque muchos se sorprendan, está orgullosa de haber nacido en un pedazo de tierra que los políticos y los dominicanos que, mentalmente, se creen europeos y gringos, están por exterminar.
Desde noviembre de 2008, ella vino a prender aún más a los prendíos con una columna que hace referencia a todo tipo de vainas. Sus escritos se caracterizan por ser largos, con humor negro y sarcásticos, ya por algo son muy comentados, la gente siempre pide más de Viena.
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