Hace unos cuantos años tuvimos un presidente, el señor Balaguer, (no, no voy a hablar de política) que alimentaba su liderazgo a base de regalitos. Poco a poco, esa práctica se convirtió en costumbre, y como dicen por ahí que “la costumbre hace ley”, la maña de siempre esperar un regalito se hizo ley en la cultura dominicana. Es quizás por eso, que las clases menos privilegiadas de nuestra sociedad (con excepciones claro está), nacen, crecen, viven y mueren con la cultura del “dame”, es decir, siempre esperando que un tercero llegue a resolverle sus problemas. Seguir Leyendo…









