La silla presidencial…
Publicado el 1 de Agosto de 2007 por Luijo
Es increíble cómo tantas cosas que uno da por sentado si uno se detiene a pensar, implican una gran cantidad de elementos que son muy interesante analizar. Estaba recientemente observando un documental en el que se veía al presidente del momento en una actividad. Estaba la mesa presidencial como con 15 sillas, y de esas 15 sillas había una que se diferenciaba, que era especial. Era la silla del presidente, por lo que tenía que resaltar y ser diferente a todas las demás.Les estoy hablando de un video de cuando Trujillo. Para mi sorpresa, estaba ahorita viendo las noticias y sale el presidente en una actividad sentado sobre una silla similar a la que había visto en el documental, alta, brillosa, destacada. Eso me puso a pensar… sobre las implicaciones y necesidades que motivan la existencia de esa silla.
¿Es realmente necesario tener una silla diferente a la de todos los demás? Y no sólo una silla, hay también una persona encargada de llevar la silla. Sí, leyó bien, una persona cuya única función es la de trasladar la silla presidencial. ¿Por qué esa necesidad de resaltar, de relucir, de hacerle saber a todos que esa persona es el presidente? ¿Acaso no basta la presencia de la persona? ¿Es también necesaria una silla que se destaque, porque quien ocupa la silla por sí solo no puede?
Quiero que quede claro que mi crítica no es al presidente o a la persona que tiene que cargar con la silla de aquí para allá; es a nuestro sistema político donde se tiene que hacer sentir la presencia del presidente con símbolos que si se pone uno a pensar rayan en lo ridículo, y hacerle saber a todos que esa persona es quien manda. Por eso tenemos también fotos del mandatario en todas las instituciones públicas. Éstas son prácticas que datan de la época de Trujillo, y todavía hoy están vigentes y se mantienen vivas.
Si deseamos alcanzar un verdadero desarrollo se empieza por los detalles pequeños, que son para muchos imperceptibles, pero que en conjunto denotan la conciencia y actitud de la nación. Considero que es hora de romper con todas esas prácticas trujillistas de exaltar al presidente y endiosarlo como un “benefactor de la patria”. El tener una silla diferente no lo hace mejor, sólo demuestra lo mucho que nos falta por avanzar antes de estar tan ‘alantes como nos quieren asegurar que estamos. Esperemos que algún día estas tradiciones sean cosa del pasado, y el presidente se pueda sentar como uno más del equipo, trabajando de mano a mano con sus colaboradores, siendo un dominicano más que trabaja por el país.
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Agosto 1st, 2007 a las 2:30 pm
Vivimos en un pais presidencialista. .. El culto a la persona es una práctica en auge, por lo que es dudable que exista la voluntad política para reducirla… Empecémos por repudiar y rechazar los carteles y demás publicidad, que los funcionarios del gobierno se gastan cada vez que inauguran una obra o “están cumpliendo” con su trabajo… En cuanto a la silla… no es más que una vanidad disfrazada de protocolo.