Desde la Calle - Adiós Árboles, Hola Palmas
Publicado el 25 de Julio de 2007 por Giloria

La agresiva tala de árboles en las principales avenidas de nuestra capital ha generado controversia entre los habitantes de Santo Domingo. Aunque muchos sienten que la medida es perjudicial para el medio ambiente, conviene dejar nuestra precipitada y automática ira a un lado, y dar una oportunidad a los argumentos que presenta el Ayuntamiento del Distrito Nacional.
Además de una medida para exhibir más plantas endémicas en nuestra ciudad, el ADN pretende resolver varias problemáticas con su llamada ‘Campaña de renovación y sustitución del arbolado urbano:
1. Evitar accidentes durante la Temporada Ciclónica. Muchas de estas plantas introducidas e importadas no se adaptan al clima y condiciones de nuestro país, por lo que sus raíces se vuelven quebradizas. En la Temporada Ciclónica, varias de estas plantas podrían caerse y obstaculizar el tránsito vehicular; además de dañar el cableado eléctrico.
2. Mantener una ciudad más limpia y sana. Algunos de estos árboles desprenden flores, semillas y frutos que no sólo ensucian las vías, sino que también tapan el drenaje. Otros, pueden incluso causar alergias.
3. Conservar mejor las estructuras viales. Las raíces de algunas especies de árboles rompen las aceras por las cuales circulan los transeúntes. En algunos casos, pueden también causar problemas con las tuberías del servicio de agua, ya que estas raíces se enredan alrededor de éstas. El Ayuntamiento alega que por cada árbol talado se plantará una Palma Real, que es una especie nativa, más resistente a las inclemencias del tiempo, y con raíces que no perjudican las aceras y calles. Intentando callar el rumor de que cada ejemplar de Palma Real costaba alrededor de RD$30,000, afirmaron que cada una les había costado de RD$4,000 a RD$6,000, y lo más que habían pagado por una palma eran ‘apenas’ RD$11,000.
De cualquier manera, el proceso de eliminación de estos árboles debió hacerse de manera gradual, no con el acelerado paso al que ha transcurrido. Es por la agresiva rapidez de esta tala que la Avenida Abraham Lincoln ahora luce totalmente desnuda, despojada de los árboles que una vez adornaron sus aceras e isletas.
Pero no hay porqué preocuparse. Si todo sale como planea el Señor Síndico, muy pronto, al transitar por la Lincoln, sentirá que pasea por Palm Beach.
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