Nuestras bancas de apuestas….
Publicado el 24 de Julio de 2007 por Luijo
Hay cosas que no dejan de sorprenderme de mi país, es un listado inmenso que poco a poco iré compartiendo con ustedes. Inicio en el día de hoy con las bancas de apuestas. Sí, esos cajones con rejillas con todo tipo de nombres, que siempre están cerca de un colmado, y donde nunca falla la luz (pues todos tienen inversor).
Estas bancas se han infiltrado en todos los sectores de nuestro país, desde el más exclusivo hasta el campo más apartado y tienen la peculiaridad de que siempre hay personas cerca de la puerta, (será cogiendo fresco del abanico o haciendo apuestas, eso no lo sé). La razón que me motivó a que la primera entrada de este blog recién creado sea sobre las bancas de apuestas fue la siguiente historia: Hace ya 1 año, me encontraba en un pueblo del interior, en un campo, y como era de esperarse se fue la luz… eran cerca de las 7 de la noche y ya estaba oscureciendo. Increíblemente de las 30 casas que componían el barrio, sólo 1 establecimiento tenía inversor. ¿Adivinen cuál? Si pensaron en una banca de apuestas, acertaron. La ironía que percibí en esa situación me causó risa, pero no de burla, sino de incredulidad. Les estoy hablando de un sector muy pobre, donde no se produce nada, y la mayor fuente de ingresos de sus habitantes son las remesas que envían familiares desde Estados Unidos. En este lugar apartado, donde no llega ninguna compañía de cable y apenas llega señal de celular; ya había una banca de apuestas, y era utilizada por todos los integrantes del pueblo. Da pena y vergüenza que la pequeña escuela se esté cayendo a pedazos mientras la banca de apuestas tenía su buen inversor, su letrero iluminado, su bocina con música, estuviera bien pintada…
Así es nuestra cultura de resolución de problemas: en vez de trabajar para resolver los problemas económicos, se prefiere apostar y dejarle a la suerte el destino. ¿Cuántas cosas más de nuestro país no siguen esta tendencia, de esperar que con suerte se consiga el progreso tan promocionado pero tan difícil de ver? ¿Es ésta la tendencia del sector salud? ¿la educación? ¿los problemas de transporte? Ah no, ya eso se resolvió con el metro (si, ajá… ni Diandino se lo cree).
El dominicano promedio apuesta y cree que con la Loto, una victoria de Boston o una buena racha de su caballo favorito conseguirá el dinero que necesita. Mientras sigamos apostando en vez de trabajar, será difícil salir del sub-desarrollo en el que estamos. (Perdón, en vías de desarrollo, según la regla de la ONU de autodesignación; ¿Algún día veremos el final de la vía? Esperemos y trabajemos para que sí lo veamos)
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